Las Claves de la investigación en el caso Secta de Colliguay

miércoles 22 de marzo de 2017

En el año 2013, a través de una denuncia anónima, recibida por correo electrónico, la Policía de Investigaciones comenzó a indagar uno de los casos policiales más impactantes de los últimos años y que, el lunes 6 de marzo, dio paso a la primera condena en nuestro país por un crimen ocurrido al interior de una secta.

Se trata del caso de la Sexta de Colliguay, que culminó con la condena por parte del Juzgado de Garantía de Quilpué a 7 integrantes de esta agrupación por la muerte de un lactante y donde los dos principales implicados deberán cumplir penas efectivas de cárcel.

“Es necesario considerar respecto al hecho investigado, que este no registraba precedentes en la historia criminal de nuestro país, específicamente en lo relacionado al contexto en que ocurrieron.  Lo anterior, exigió a nuestro equipo de detectives, la mejor canalización de recursos y competencias para llegar con éxito a los resultados esperados” – precisó el jefe subprefecto de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (Bipe), subprefecto Luis Tapia.

El caso comenzó por una posible infracción a la Ley de Drogas en el que se indagó a un grupo de personas por consumo de  Ayahuasca. Mientras se desarrollaban distintas diligencias para  esclarecer los hechos, se recibieron nuevos antecedentes sobre el funcionamiento de esta agrupación con características sectarias, referidos al posible sacrificio de un recién nacido, hijo de una de las integrantes de la secta,  Natalia Guerra con  el líder de la misma, Ramón Castillo, quien se autodenominaba “Antares de la Luz”.

Tras informar al Ministerio Público, se dio inicio a una investigación que incluyó la conformación de un grupo de investigadores dedicados al caso, el que finalmente,  en abril de 2013, dio con el predio ubicado en Quilpué,  Región de Valparaíso , donde habrían ocurrido los hechos.

 “Fue un perro experto en la detección de restos cadavéricos el que nos llevó hasta el lugar exacto en el cual habría ocurrido el supuesto sacrificio. Tras horas de remoción de tierra, especialistas de nuestra Brigada de Homicidios, efectuaron el hallazgo de un resto óseo que – basado en la experiencia de los detectives- tendría origen humano. Siendo más precisos, la evidencia  correspondería a un ser de entre 0 y 6 meses de vida. No obstante, esto debería ser corroborado por exámenes del Servicio Médico Legal” – relata el jefe de la BIPE

Este paso fue clave para la investigación que,  además de destacar por sus características, cobra relevancia ya que llevó a la Policía de Investigaciones a conformar el primer grupo especializado en  delitos ocurridos al interior de grupos con características sectarias, conocido como GAIA.

 

 

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